CarbonHouse: diseñando la casa del futuro

CARBONHOUSE: DISEÑANDO LA CASA DEL FUTURO

Nuevos materiales para ciudades más sostenibles

En un momento de crisis climática como la actual, surge la imperiosa necesidad de encontrar alternativas sostenibles a las formas de desarrollo que conocemos. Y en este sentido, los materiales que utilizamos para construir nuestras casas, oficinas, carreteras y puertos tienen mucho que decir.

No se trata de encontrar un nuevo material con el que construir nuestras ciudades, sino de llevar a cabo un cambio completo, de imponer un nuevo paradigma que esté en consonancia con la realidad actual de crecimiento poblacional y conciencia medioambiental en la que vivimos.

El imparable ritmo de crecimiento de nuestras ciudades imposibilita un futuro sostenible con la tecnología actual. Y no hay nada más gráfico que demuestre esta afirmación que la previsión de construcción de más de un millón de casas a la semana de aquí a 2050. Para entonces, el número de edificios que tenemos en la actualidad se habría multiplicado por dos.

Y en este contexto surge el proyecto CarbonHouse.

¿De dónde viene proyecto CarbonHouse?

El proyecto CarbonHouse surge de la necesidad de encontrar una alternativa que posibilite el desarrollo sostenible de nuestra sociedad. Surgido como un proyecto de investigación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), CarbonHosue busca demostrar los beneficios del uso de carbono, en sus diferentes formas, como alternativa a los materiales de construcción convencionales.

Nacido en el año 2020 y liderado Mark Goulthorpe, Profesor Asociado del Departamento de Arquitectura del MIT, CarbonHouse se engloba dentro del programa ARPA-E que potencia proyectos que promueven tecnologías energéticas de alto potencial e impacto.

Mark Goulthorpe explica el proyecto CarbonHouse.

Carbon: el material de las ciudades del futuro

La producción de los materiales de construcción convencionales como el acero, el cemento, el aluminio o el yeso, genera una cantidad ingente de CO2 que es expulsada a la atmósfera.

Frente a estos materiales poco sostenibles, desde hace años viene trabajándose con el carbono, material que, en su forma sólida, puede servir como alternativa sostenible para crear ciudades más amigables con el medioambiente. De esta forma, algunos hidrocarburos como el metano pueden utilizarse para producir hidrógeno como fuente de energía limpia y construir edificios ligeros y energéticamente eficientes con el carbono sobrante. Y, además, hacerlo a suficiente escala.

Carbono, como sustituto medioambientalmente sostenible. 

Según Radek Michalik, de Composite Design Studio, los materiales basados en fibra de carbono, por ejemplo, suponen notables mejoras sobre los materiales de construcción convencionales: pueden ofrecer 5 veces más robustez y hasta 12 veces mayor resistencia, lo que se traduce en estructuras de edificios más ligeras, mejora en sus rendimientos y, también, posibilidad de alcanzar mayores alturas.

Estas tecnologías alternativas no estarían limitadas por la escasez de recursos pues, incluso convirtiendo en carbono e hidrógeno todo el gas natural producido a día de hoy, tendríamos suficientes reservas para los próximos cientos de años. Y es que el carbono no se está agotando, como sí se está agotando la capacidad de nuestra atmósfera de regenerar los residuos que se generan al convertir carbón en dióxido de carbono.

Además, todo esto se conseguiría con unas emisiones de CO2 mucho más ajustadas. Así, una tonelada de aluminio supone la emisión de más de dos toneladas de CO2 a la atmósfera; una tonelada de acero hasta 2 toneladas de CO2 y la misma tonelada de nanotubos de carbono apenas media tonelada de CO2, reduciendo al mínimo la huella de carbono.

¿Qué es el proyecto CarbonHouse?

El proyecto CarbonHouse busca reemplazar los minerales y metales comúnmente utilizados en el sector de la construcción por en estructuras basadas en nanotubos de carbono, derivados del carbono o grafeno, además de investigar cómo esos materiales basados en el carbono pueden actuar estructural, térmica y eléctricamente como materiales de construcción. Así, el proyecto busca validar que aquellos materiales producidos a partir de pirólisis del metano, según explica Mark Goulthorpe, puedan utilizarse en materiales de construcción tanto estructurales como no estructurales.

Camilo Merino explica los sistemas de almacenamiento energético el proyecto CarbonHouse.

Uno de los puntos clave del proyecto es la tecnología que conseguirá suplir de energía a esa CarbonHouse. En este sentido, los supercapacitadores de grafeno se convierten en la solución ideal al aportar mayor potencia y mayor vida útil que ninguna otra tecnología actualmente en el mercado, según indica el doctor Camilo Merino, co-fundador de Mindcaps. Y esto hará que las necesidades energéticas sean suplidas con fuentes más eficientes y sostenibles.

Los expertos participantes en el proyecto CarbonHouse incluso han definido cuáles deberían ser las pinturas que decorarán sus paredes. Evitando microplásticos y tóxicos, la casa del futuro apuesta por pinturas Graphenstone, la compañía sevillana que aúna tradición e innovación al mezclar cal artesanal con tecnología de grafeno para conseguir una pintura más duradera, con mayor cubrición y que, además, absorbe CO2. Otro ejemplo más de cómo ayudar al medioambiente con nuestras decisiones de compra.

Estamos a tiempo de hacer una prospección y apostar por materias primas más amigables con el medio ambiente. Para ello, será necesario trabajar con arquitectos e ingenieros sobre la manera de utilizar y adaptar estos materiales a su trabajo del día a día. Solo así se conseguirá sacar el mayor provecho al cambio y podremos aprovechar el nuevo paradigma que materiales como los nanotubos de carbono pueden ofrecernos. Solo así podremos decidir qué legado dejaremos en la Tierra; cuál será nuestro legado como Humanidad.