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Cambio Climático: Qué podemos hacer para frenarlo

CAMBIO CLIMÁTICO: QUÉ PODEMOS HACER PARA FRENARLO

Año a año somos testigos de noticias negativas relacionadas con el cambio climático: inundaciones, aumento del nivel del mar, deshielo de los polos, incendios a gran escala, huracanes, etc. Noticias devastadoras que atacan cada esquina del planeta.

A veces, con estas noticias, podemos tener la idea este futuro oscuro es inevitable. No obstante, queremos dar luz a esta situación y compartir información sobre qué medidas podemos llevar a cabo para que el impacto del cambio climático sea lo más reducido posible.

Aumento de las emisiones de CO2

Las emisiones de CO2 siguen en incremento año tras año, es más, en 2019 se emitieron 37 billones de toneladas, un 50% más que en el año 2000.

Debido a la pandemia de la COVID-19 las emisiones de dióxido de carbono en 2020 se vieron reducidas un 5,8%. No obstante, según los datos presentados por Global Carbon Project las emisiones en 2021 vuelven a estar en incremento, estimando un crecimiento del dióxido de carbono expulsado por el sector energético de un 4,9% en 2021. Este incremento es de igual magnitud que el que tuvo lugar en 2010 después de la gran recesión.

Emisiones de CO2 globales por región

Emisiones de CO2 totales a nivel global por región. (Our World in Data, 2019).

Aunque existe un cierto compromiso de introducir políticas que reduzcan el impacto del cambio climático, es cierto que no son suficientes. Lo qué nos hace preguntarnos cuales son las principales razones del aumento constante en emisiones de CO2.

Existen dos motivos principales por lo que estas emisiones siguen en aumento: el crecimiento de la población y de la economía.

Crecimiento de la población

Las personas tienen necesidades, que van desde las más esenciales, como una vivienda, ropa o comida, hasta las más lujosas, viajes, móviles, TV, entre otras. Todas estas necesidades dejan una huella de carbono en nuestro ecosistema.

Esto significa que, a mayor número de personas, mayor es el impacto medioambiental.

La población mundial sigue creciendo año tras año y, aunque se prevé un descenso de la velocidad de crecimiento anual, las Naciones Unidas estiman que la población alcance casi los 11 billones en 2100, más del doble de la población mundial en 1987.

Crecimiento global de la población

Crecimiento de la población mundial de 1700 a 2100. (Our World in Data, 2019)

Aunque existen potenciales medidas para frenar el crecimiento de la población, estas podrían llevar un tiempo en tener un efecto. Por este motivo, con el crecimiento mundial de la población seguirán aumentando las emisiones de CO2.

Crecimiento económico

Otro de los factores que favorece de manera directa al impacto del cambio climático es el crecimiento económico de la población.

En este caso, no solo afecta el número de personas, sino que, a mayor poder adquisitivo, mayor es el impacto en huella de carbono.

Si comparamos las emisiones de CO2 entre aquellos países con mayor PIB con otros con países con menor Producto Interior Bruto, podemos tener una visión de como de afecta el crecimiento económico a las emisiones de CO2.

País PIB Emisiones anuales CO2 per capita
USA 22.675.271 US$ millones 16,06 t
China 16.642.318 US$ millones 7,10 t
Japón 5.378.136 US$ millones 8,72 t
Alemania 4.319.286 US$ millones 8,40 t
País PIB Emisiones anuales CO2 per capita
Uganda 41.271 US$ millones 0,12 t
Nepal 36.084 US$ millones 0,49 t
Haiti 22.431 US$ millones 0,29 t
Madagascar 14.746 US$ millones 0,15 t

Fuente PIB: Wikipedia
Fuente CO2: Our Wold in Data

Con estos datos podemos afirmar que 1 habitante en USA emite el mismo CO2 que 133 habitantes en Uganda.

Existe una tendencia positiva en el crecimiento económico a nivel global, habiendo crecido aproximadamente un 98% entre los años 2000 y 2020, según datos de The World Bank.

En resumidas cuentas, debido al continuo crecimiento de la población y de la economía las emisiones de CO2 seguirán aumentado.

Habiendo conocido los principales factores que fomentan la producción de CO2, es hora de conocer cuáles son aquellos que nos ayudarían a reducir estas emisiones: Intensidad energética y las emisiones por kWh.

Intensidad energética

La intensidad energética nos permite conocer como de eficientes somos al usar la energía. Es decir, cuanto más eficientes somos menos energía necesitamos para conseguir algo.

Existen varias maneras de ser más eficientes energéticamente, como la posibilidad de optimizar el consumo de energía con el uso de inteligencia artificial, la electrificación de sectores como el transporte o el uso de energías renovables o energía nuclear sobre energías menos eficientes, como el carbón.

Que utilicemos la energía de manera más eficiente no es la solución definitiva, ya que, aunque tengamos dispositivos que consuman menos energía para cumplir un propósito, debemos de ser conscientes del consumo de nuestros recursos y no consumirlos de manera incontrolada.

Es decir, si disponemos de dispositivos más eficientes, pero aumentamos el número de dispositivos que disponemos, nos exponemos a que nuestro impacto en CO2 sea aún significativo.

También al ser más eficientes energéticamente, hace que ciertas tecnologías estén al alcance de más personas, haciendo que esto pueda convertirse en un problema. Un ejemplo de esto es el transporte, al reducirse los costes energéticos y globales del transporte, ya sea este marítimo, terrestre o aéreo, se reduce el precio de los billetes facilitando que más personas lo terminen usando.

Emisiones de CO2 por kWh

Antes de empezar queremos explicar qué significa emisiones de CO2 por kWh.

kWh es una unidad relacionada con la generación de energía. En este caso nos referimos a cuanto CO2 se emite por unidad de energía producida.

Estas emisiones proceden tanto de las propias emisiones emitidas durante la generación de la energía como de la construcción de las instalaciones necesarias:

Carbón – 1,001 kg CO2/kWh
Petróleo – 0,840 kg CO2/kWh
Gas Natural – 0,469 kg CO2/kWh
Solar – 0,046 kg CO2/kWh
Nuclear – 0,016 kg CO2/kWh
Eólica – 0,012 kg CO2/kWh
Hidráulica – 0,004 kg CO2/kWh

Con esta tabla podemos afirmar que la energía eléctrica procedente de fuentes como el carbón tiene unas emisiones de CO2 mucha más elevadas que, por ejemplo, la energía solar.

De las fuentes de energía disponibles, aquellas que proceden de combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas natural) son las que presentan un mayor riesgo al planeta Tierra.

Futuros posibles escenarios

El aumento de la temperatura a nivel global debido a las emisiones de CO2 tiene un efecto catastrófico en la Tierra, afectando a toda la vida que hay sobre ella.

En los datos presentados por “Our World in Data”, podemos observar los diferentes escenarios posibles según las políticas y medidas que se tomen en referencia a las emisiones de CO2.

En el caso de seguir con las actuales políticas medioambientales, podemos esperar un aumento de la temperatura global en 2100 de 2,7 a 3,1ºC.

Si los países cumplieran con sus actuales promesas a futuro, contemplaríamos un futuro con un aumento global de la temperatura de 2,4ºC en 2100.

Pero si nuestro objetivo es limitar el calentamiento a «por debajo de 2 °C», como se establece en el Acuerdo de París, estamos claramente muy lejos de dicho objetivo.

El Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) presenta un informe donde se muestra porque es vital mantener un aumento de la temperatura global por debajo de 1,5ºC, ya que, aunque el mundo seguirá sufriendo de impactos negativos, estos serán menores en frecuencia e intensidad.

Tech4Nature: Es momento de tomar la acción

Como hemos podido ver, necesitamos de una serie de acciones, innovaciones y políticas para poder optar por un futuro sostenible donde el cambio climático no sea un problema grave para los seres vivos de este planeta.

En Phi4tech trabajamos y desarrollamos productos innovadores que hagan que este futuro, que en principio parece utópico, sea una realidad. Creemos que la vía sostenible de traer nuevos desarrollos es aquella que va de la mano de la sostenibilidad y el medioambiente.

Trabajamos, no solo en innovaciones a futuro, sino en acciones en nuestro presente. Un ejemplo de ello es nuestro proyecto de fabricación de baterías de España, con el que buscamos traer tecnología de almacenamiento energético que viabilice tecnologías alternativas a los combustibles fósiles, como son las energías renovables, y se empiece ya a apostar por fuentes energéticas más eficientes y con emisiones de CO2 inferiores.

Necesitamos acometer ya acciones con tecnologías de baja huella en carbono que nos dé un mayor tiempo para seguir incorporando nuevas innovaciones que vendrán en el futuro.

Hoy el cambio ha comenzado. ¿Te unes?